Ferran Gassó, director del gabinete Detectives Pagès & Gassó y criminólogo con más de 35 años de experiencia, ofrece en esta entrevista una visión actualizada y realista del trabajo de un detective privado en Barcelona.
Lejos de la imagen del detective de gabardina popularizado por la literatura, el investigador privado de hoy trabaja fundamentalmente en el ámbito laboral: el 80% de los casos giran en torno a bajas laborales fraudulentas, incluyendo trabajadores que simulan lesiones o que realizan trabajos en negro mientras cobran una baja médica. Estas investigaciones tienen como objetivo aportar pruebas válidas para juicios, despidos o procedimientos legales.
Por el contrario, las investigaciones por infidelidad han caído un 90% respecto a décadas anteriores, cuando llegaban a representar el 40% de la actividad. El cambio social y la pérdida del estigma asociado al adulterio explican esta transformación.
La tecnología ha sido otro gran factor de cambio: la digitalización y el tratamiento videográfico han revolucionado el sector, que antes dependía del revelado fotográfico analógico. En cuanto a los honorarios, el detective cobra por hora y por kilómetro recorrido —el desplazamiento es el principal coste operativo—, y cada caso se presupuesta de forma individualizada.
El 20% restante de los casos corresponde al ámbito familiar: principalmente custodias de menores y uso de viviendas. Ferran también advierte de las dificultades que enfrentan los jóvenes detectives para establecerse por cuenta propia, dado el elevado coste de mantener una estructura profesional.
Puedes ampliar toda la información de esta entrevista y conocer más detalles sobre la visión de Ferran Gassó en el siguiente enlace, donde se encuentra la conversación completa: Consumidor Global.